En estos tiempos de pandemia por el coronavirus covid19, viene bien recordar las lecciones de un gran serie televisiva: «The last ship»
Para el mundo de la comunicación esa serie demuestra que los bulos y las mentiras pueden bloquear los intentos de mejorar el estado de salud y provocar guerras.
De hecho, la serie postapocalíptica plantea un escenario de enfrentamiento mundial. Facciones que utilizan a los inmunes para lograr sus propósitos y sátrapas que ven una oportunidad para esclavizar civiles.
Muy lejos de esa situación de caos total, es interesante saber cómo actúa el líder y protagonista de la serie para lograr la solución.
Básicamente, transmite confianza en la victoria, espíritu de sacrificio y búsqueda de la justicia.
Son tres principios que modulan todos sus mensajes, sus conversaciones, sus tácticas y, en definitiva, sus decisiones.
En cuanto a la estrategia sanitaria, el barco «USS Nathan James» con su tripulación, se convierte en el único elemento capaz de estabilizar la investigación y diseñar una vacuna. Trabaja en red y con escasos medios disponibles.
Ese liderazgo es precisamente el que necesitamos tener en breve: un comité científico global que pueda trazar criterios coordinados entre países para erradicar la pandemia con autoridad.
Esta serie no es muy recomendable para los que necesitan un poco de serenidad en estos momentos, pero es de obligada revisión para cualquier dirigente.
Las primeras potencias científicas mundiales como Estados Unidos y China van a liderar la solución, y en ese barco, estamos todos.
¿Pueden las empresas y grandes «players» de la comunicación digital como Google, Telegram y Twitter, entre otras, promover y dar cobijo al enfrentamiento y la violencia social?
Por el momento, sí.
La proliferación de cuentas que organizan grupos subversivos y violentos en las redes no tiene límite. Bajo el aspecto de supuestos colectivos sociales o políticos inofensivos, auténticos terroristas organizan ataques físicos a las fuerzas de seguridad de cualquier Estado para reventar el orden social e institucional.
El anonimato y la experiencia en burlar el control legal permite a estas redes actuar fomentando el linchamiento de personas, sin posibilidad de que los usuarios puedan reclamar la desactivación permanente de dichas cuentas.
Es un desamparo y desprotección total. Ni siquiera Google es capaz de inhabilitar las búsquedas o el posicionamiento de los pirómanos cibernéticos.
Pável Valérievich Dúrov es el propietario de Telegram. Un «anarquista de la red» huido de Rusia y en sus servidores, como en el resto de otras redes, campa cualquier movimiento hacker, piratas informáticos y extorsionadores online. Su fortuna es de 1,7 millardos de dólares. ¿Sigue pensando que es más seguro que WhatsApp?
En un entramado de propiedades tan complejo es difícil saber los intereses políticos de los propietarios. Así lo describe un magnífico artículo publicado recientemente en EL Profesional de la Información:
Si el lector quiere encontrar canales de Telegram repletos de odiadores, puede identificarlos sin problema. Suelen estar linkados a los canales de Twitter. Cualquier evento político en Barcelona o Madrid está plagado.
La ecología y sostenibilidad mediática exige la credibilidad de los canales. Si todo vale en la red, el «fake» será el rey en cuatro días y el terrorismo de contenidos tendrá vía libre para llevar al traste el modelo de comunicación abierto y participativo.
La transformación radical de la economía y los servicios ha llegado a la política. Los «cibergobiernos» están gestándose. La representatividad será más real e inmediata, al mismo tiempo que excluyente con los colectivos sin estrategia del márketing político.
En ese entorno líquido prolifera perfectamente el «tsunazi» digital, constituido por movimientos anónimos, intimidadores , y en ocasiones, descarádamente identificados. Al mismo tiempo, también se autoproclaman en pseudo-jurado popular acosando, coaccionando y agrediendo el mismo poder judicial.
El «tsunazi» necesita la retroalimentación de todos los canales. Las televisiones, radios y prensa pican el anzuelo de las algaradas y linchamientos convocados en las redes sociales, alimentadas por el odio y desprecio. Con la retransmisión de la violencia, muchas veces gratuita, se dispara el tráfico de contenido y el supuesto éxito de visibilidad.
También genera nuevas tribus y fenómenos poblacionales. En el caso de Barcelona, y en el resto de Europa, existe ya el «turismo molotov«. Grupos de camorristas y sociópatas que se trasladan de un país a otro para ir en la primera línea de los ataques violentos.
Se alojan en casa de otros cibermatones y se les puede ver en el metro con su monopatín, smartphone y estética semiperrofláutica.
Viven del gamberrismo y la bronca, pero en pocos días levantan el vuelo y la policía les pierde la pista al cruzar las fronteras.
Es un modelo socio-parasitario, muchas veces con capacidad adquisitiva, que vive de la protección social y autoprocrea continuamente maquillado con la estudiada pose pijo-anarco. Se les pudo ver durante días en Barcelona en las estaciones de tren y en el metro, movilizados perfectamente y viajando en preferente.
Mientras, en la vida real, siguen las listas de espera en los hospitales, colapso de Renfe en el extrarradio, sueldos basura en el ámbito público y privado, aumentos de impuestos confiscatorios sin retorno real, profesionales que ven atropellados sus derechos, colegios en barracones y mendicidad acuciante.
Lo que les importa a los «tsunazis» es incendiar las calles y atentar contra las personas para hacer creer a las audiencias abducidas que acuden a una movilización. Captan menores de edad en sus plataformas y adoctrinan ignorantes en cuestión de segundos.
Posiblemente es la hora de dar la misma medicina a los «tsunazis» de la red y silenciar su propaganda, ningunearlos, o será el final de la comunicación tal y como la entendemos hoy.
A pocas horas de las urnas, Vox ha ganado ya las elecciones en España. No se asusten, es «online».
El gráfico en tiempo real de Google Trends refleja el liderazgo de VOX en interés de búsqueda.
Respecto al posicionamiento parece que se mantiene la tendencia de VOXa ser el líder, atendiendo al índice de Internet República.
Es un fenómeno similar al que tuvo en su momento Podemos en 2016 (Internet República)
El mismo estudio de la agencia refleja que Vox lidera redes sociales, salvo en el sumatorio de todas que gana Podemos, mientras que Ciudadanos lidera en las visualizaciones de Youtube.
No refleja intención de voto, pero sí la tendencia en relevancia.
Analicemos el fenómeno.
Su estrategia se ha basado en la interacción mediante el debate en temas diferenciales y polémicos en las distintas redes .
El engagement ha sido crucial y le ha favorecido la «picada de anzuelo» de los medios de comunicación:
El escenario ha retroalimentado todos los canales y mensajes.
Tenemos de todo: Santiago Abascal, líder de Vox, se lleva por delante la audiencia en El Homiguero, lo que contrasta con periodistas como Julia Otero, (El Hormiguero), que parecen vivir otra realidad.
El señalamiento de españoles con nombre y apellidos por parte del líder de ERC, Gabriel Rufián, que ha quedado impune por la Junta Electoral, es el mismo error que ha vuelto a cometer el líder de Podemos, Pablo Iglesias.
No han faltado los activistas/ linchadores en Telegram, ni los cortadores de autopistas en el street marketing con el Tsunami Democratic.
Mientras todavía humean los contenedores, hay tweets de todos los estilos:
Ejemplos:
El insulto multidireccional de Xavier Sala
«Junts pel Sou» o «Esquerra Republicana d’Espanya»! No hi ha res més ridícul que un tio que es pensa que és graciós i no fa MAI gràcia (però q quan surt a la ràdio es passa l’estona rient dels seus propis pseudoacudits). JO SÍ QUE SÉ PERQUÈ VOTARÀS EN BLANC: PERQUÈ ETS UN CRETÍ!! https://t.co/zm1beGTtVH
El santuario de Montserrat y el Valle de los Caídos, el primero para el nacionalismo y el segundo para el PSOE y ultraizquierda, han sido escenarios para manipular las almas. Inútil hostilidad.
Ciudadanos, Errejón y PP.
Ciudadanos tuvo su momentum, pero salió rana el experimento con Valls en Barcelona. Falló su asesor de imagen. Subsanable, pero pasará factura. Inés Arrimadas tiene el carisma mediático, pero el rescate ha llegado tarde.
Cayetana Álvarez de Toledo: El arrepentimiento por abandonar a los españoles bajo el yugo del defraudador Pujol es un cartucho interesante, pero una autocrítica de difícil recorrido a estas alturas.
Pero Vox ya ha ganado las elecciones, al menos online. ¿Hormonados por los haters? es posible, pero real; incluso, inteligente.
Fórmula mixta: no tiene antecedentes, no ha protagonizado la violencia en las calles, sus mensajes son simples y evidentes, su líder es estable emocionalmente, aprovecha el odio contrario y ha vendido bien ser el fajador del nacionalismo, reduciendo protagonismo a Ciudadanos. Además arremete contra la causa objetiva del déficit público: el despilfarro. Le ha robado el mensaje indignado a Podemos.
Pese a que la SEXTA lo venda como antisistema, no se equivocó en la diputación permanente del Congreso de los Diputados cuando pidió la palabra.
La Sexta de Roures, que según el vídeo tiene previsto liquidar a su periodista Ferreras, debería hacérselo mirar, especialmente Ana Pastor y su empresa antifakes Newtral ¿ O Tienen carta blanca de bulos sus cómicos como Dani Mateo o Gran Wyoming para cualquier comentario?
Pequeñas batallas que pueden darle la victoria digital, si bien debe atar corto sus pitbull de sangre caliente.
Hoy de Vox puede ser cualquiera, como Podemos.
Es compatible reducir el mamotreto autonómico con ser progresista; del mismo modo que en Podemos se puede ser comunista y tener un casoplón en Galapagar.
Realidades y esperanzas
Hay 400.000 españoles al borde la pobreza, casi el 20 por ciento de paro. La ecología brilla por su ausencia. El Mar Menor ha muerto, la DANA arrasa , las ciudades son irrespirables, China y Estados Unidos dan la espalda a Europa…¿el problema es Cataluña?
El aparato propagandista político se ha diseñado para la diferenciación de marca, hasta el punto que el problema no es lo social, sino la propia política.
¿Necesitamos inteligencia emocional en la comunicación de las campañas? Posiblemente las soluciones vienen del hemisferio derecho. El izquierdo solo lleva a racionalizar y allí no encontramos la solución.
«Kill your hater and keep calm» debería ser el lema, pero no.
Hostilidad, revancha, victimismo, populismo, desmemoria y excarcelación. Círculo vicioso, mientras se quema el monte, las pateras no cesan y las mafias hacen su agosto.
Fascista, machista, comunista, fuerzas de represión, presos políticos, derecho de autodeterminación, CDR, …vocabulario oxidado, vacío y demasiadas concesiones mediáticas a la esterilidad intelectual de mucho «influencer» a sueldo.
El último informe de IAB sobre redes sociales en España es rompedor. El «people channel», el canal de la gente, sube, madura y es la condición para el éxito de cualquier acción de comunicación.
Utilizar los medios de comunicación para lanzar lo que se denomina «fakes«;o sea, bulos, es una práctica que puede llevar al traste países y declarar guerras.
Pero el asunto se ha convertido en algo exponencial.
Pablo Iglesias dijo en un mitin: «una democracia digna no acepta limosnas de millonarios» y «no se puede consentir que la salud de nuestros hijos o de nuestros padres dependan de las limosnas de un multimillonario».
NUNCA dijo «los españoles prefieren morir antes que ser sanados con limosnas de Amancio Ortega«.
El ex-candidato podemita de Denia, y no es fake, comentó descarnadamente a propósito de su ex-líder: «convendría que se callara la puta boca». Y se marchó.
Primera lección: El que desprecia al generoso demuestra su egoísmo.
Los errores en comunicación se pagan. El problema reside en que pocos los intuyen.
Se decía con tiempo en este blog: la España interior será tema en las elecciones. Y duró unos días hasta que acabó la dialéctica electoral.
En el transcurso de estas últimas elecciones municipales/generales/europeas/autonómicas hemos visto algunos mensajes a destiempo.
Greenpeace quiso poner en el tapete la conciencia verde, pero quedó diluida. En ese momento, el PACMA quisó llevarse el pastel del voto alternativo naturalista: error. Van en el mismo paquete. Desperdicio de ilusión de planeta limpio y con animales empoderados.
Al final, los mensajes de campaña ha sido fuego de alto standing. Ha quedado entre ellos. Entre cabezas de lista. Y el que menos tenía que perder, las ha ganado.
Resultado: el jubilado no sabe si cobrará más o menos; el autónomo todavía busca las ventajas prometidas; los colegiales, en los barracones sin saber hasta cuando y las universidades y hospitales públicos con una miserable dotación económica y de recursos todavía.
La supuesta derecha centralizada ha pagado su error más caro que nadie. Incapaces de coaligarse, tiró cada burro por su lado. Resultado: donde antes le costaba al PP alcanzar un concejal, hoy lo ha perdido.
La Junta Electoral Central, sublime organismo que vela por la democracia y juego limpio, obvió analizar el principal objetivo de algunos programas políticos: destrucción del estado español.
Legal, aunque incoherente si se pretende comer de lo que se odia.
ERC, Bildu, PNV y JxC vivirán otros cuatro años con los impuestos de los que pretenden anexionarse; curioso.
Nunca multa por la intimidación en las calles cuando los resentidos arrasan las carpas de la competencia. Al menos, le dijo a Torra que las pancartas eran para el verano. Ahora toca girarlas.
Presentar presos en las listas le ha funcionado al tuitero Rufián. Pero es trampa, es un sarcasmo de sí mismo. Una lista «fake» basada en agitar y enmarranar las reglas del juego. No tiene intención de arreglar nada, sólo liarla hasta el infinito con un discurso vacío y estereotipado.
En Cataluña hay quien sigue vendiendo el Lebensraun y la colonización cultural, como Plataforma per la Llengua. Otros le bailan el agua a los huidos por si acaso y TV3 no será nunca un ente independiente. Las cosas no van a cambiar. El Colegio de Periodistas de Cataluña organiza cursos para aprender a informar de la derecha, aunque la principal máquina de procrear fakes y provocar situaciones de conflicto se llama Puigdemont ( de derechas, y aliado de xenófobos belgas, por cierto).
Otros, como la ANC, toman el control de la Cámara de Comercio de Barcelona, como si tuvieran algo que aportar realmente a la economía al margen de su irracionalidad.
En cualquier caso, logren ser indultados o no, el independentismo de casta izquierda/derecha y visa oro ha hecho que se vote con el lado hooligan del cerebro.
Excelente manipulación psicológica desde todos los frentes. Con el estiércol mediático han construido una causa. No es fácil.
Para enmarcar:
Cuenta el tío de Rafa Nadal , su entrenador, que un buen día se encontró a cierta política en el avión. La oda a los valores deportivos del tenista salieron a relucir en las palabras de la gobernante. Que si el respeto siempre a todo el mundo, el juego limpio con sus contrarios etc, etc, etc.
El entrenador le metió un smash. Le vino a decir que ya le valdría a ella y sus compadres de profesión aplicarse el cuento.
Pues eso.
Las lecciones de ciudadanía las dan los ciudadanos: siempre.
Si es usted político, (lo que es muy probable con casi medio
millón de ellos en nuestro país), aquí tiene doce consejos para considerar en
sus alocuciones:
Autocrítica: hable de su honestidad, pero sea sincero. No hay nada más cargante que el engreimiento y el victimismo permanente. Lo intentó y lo logró, bien; ¿perjudicó? Reconózcalo y diga lo que debe hacer mejor.
Evidencias, no voluntades: diga lo que realmente puede conseguir, no lo que sueña. No empache con sus megalómanos proyectos inacabables.
Respeto. Algo habrá hecho bien el peor de sus enemigos. El que usted venera mañana puede ser la escoria de las redes sociales. Lance Amstrong salió de un cáncer y ganó después siete tours dopándose. Nadie es perfecto.
Romper la etiqueta. No hay ideologías desde hace años. Tampoco extremos, ni centros. Se han roto los estándares y la generación Z que llega va a lo práctico. No quiere humos, ni saqueadores, ni explotadores, ni líderes criados en escaños. Deje de encasillar y atiborrar con amenazas de retornos diabólicos inexistentes. No le creerán.
Franco vs. Yo: Él está muerto y huele a muerto. Los sepultureros se lo agradecerán.
Fuera alambradas. Bastante tenemos en la opinión pública con problemas reales y serios, como para añadir separaciones, divorcios, alambradas y fronteras.
La ley es la que es. No pida para usted que se la hagan a medida continuamente. La gente normal suele ser legal desde hace muchos años.
Las banderas son un lastre. Deje los pendones para los que viven de quemarlos. Mire al cielo ¿Ve aquel inmenso azul que rodea el planeta? Pues un poco más arriba ya no existen.
Familia, educación, sanidad: tres cosas que muchos repelen como la peste, pero es lo único que construye un país. El dinero, un medio pero no el fin. No se obsesione por quien lo robó. No lo veremos.
Madrid/Barcelona/Barcelona/Madrid: España se está despoblando en el campo y la juventud busca trabajo en Australia. Soria, Teruel y Albacete merecen su atención.
Hable con su perro. Francisco de Asís, el hermano lobo, hablaba con los animales. No se extrañe si encuentra respuestas en la especie animal cuando ya no sabe cómo atacar al adversario.
No se pierda la procesión del Viernes Santo en Murcia. Allí salen todos: Judas, el traidor; San Pedro, el negador y Salzillo, para dar esplendor.
Tengan piedad de sus audiencias. Vendrán días de pasión.
Quizá no gane las elecciones, pero será usted redimido por los media, sus públicos, y al final, feliz.
Uno de los fenómenos de la radicalización editorial es la fe ciega en el subvencionismo.
No es para menos.
Recientemente la Generalidad de Valencia se puso tibia de regar económicamente a medios cuya función informativa parece más ligada a replicar lamentos de la clase política que a estar pendiente de las necesidades sociales de la población.
Entre ellos, auténticos órganos de propaganda pero ninguno con sede social en la Comunidad Valenciana.
Entre ellos, según señala el diario Las Provincias, «Edició de Premsa Periódica Ara, SL (ara.cat), que recibe 22.006,92 euros; Serveis de Comunicació Global Aquitania, SL (naciodigital.cat), con 20.348,22 euros; Partal, Maresma i Associats, SL (vilaweb.cat), que obtiene 17.962,45 euros; Catmèdia Global SL (directe.cat), con 12.659,72 euros; Hermes Comunicacions SA (elpuntavui.cat), con 11.154,19 euros…»
Y cómo no, 19.948,84 destinados a Edicions del País Valencià, la empresa editora de El Temps.
Pero lo realmente asombroso es la capacidad de esos mismos medios de volver a recibir dinero exáctamante por el mismo motivo por partida doble de la Generalitat de Cataluña.
Y de nuevo se obtienen ayudas por partida doble para la versión de papel:
La picaresca española no tiene límites. Fomentar dos veces lo mismo para recibir dos veces la ayuda pública de distintos gobiernos autonómicos.
Es como si todos los medios de Badajoz, Segovia o Almería, o de cualquier ciudad recibieran de todas las comunidades autónomas de España subvenciones por promocionar el castellano.
El día que subvencionen las prótesis dentales será porque se ha logrado que todos los ciudadanos hablen catalán, esperemos.