La tasa Google y la cancerígena cementera de Alicante

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La Tasa Google inflaciona todo el sector online

La tasa Google del tres por ciento, según el Gobierno actual, con un pellizco de 1.200 millones de euros es la que ayudará a pagar las pensiones, pero no los 120.000 euros de sueldo anual de los presidentes autonómicos.

Una injusticia para los pobres representantes del pueblo, que sin duda no regatean con otros impuestos más jugosos como el de sucesiones, dramáticos para la gente de la calle que se ve obligada a renunciar a la herencia del patrimonio familiar.

La realidad mediática siempre supera a la ficción. Las consecuencias directas de la tasa Google son la subida de precios del comercio online y la disminución de ingresos en el sector publicitario, puesto que encarecerá Adwords y reducirá las comisiones de Adsense. Obvio.

Esa tasa no la pagará Google, sino el comprador y el usuario de Google. Esta compañía lleva años ofreciendo gratuitamente los mejores servicios de la red y formación que más quisieran muchas universidades. Prepárese a pagar por Gmail o las llamadas de WhatsApp.

Facebook , Twitter o Uber tampoco se escapan.

El segundo gran perjudicado será Amazon, por las razones de comercio electrónico. Ni que decir tiene del efecto sobre todos los demás portales de comercio, intermediarios, logística y el consiguiente encarecimiento del comercio internacional. Lo dicho, hay mil impuestos que se pagan pero nadie sabe a cambio de qué.

El comercio electrónico es el presente y futuro laboral de cientos de españoles y marca la tendencia.

Universidades en vez de tasas

¿No sería más práctico ofrecer a las grandes tecnológicas de la comunicación la posibilidad de instalarse y solucionar problemas medioambientales históricos en vez de impulsar macro-micro-narcocasinos?

Por ejemplo, en Alicante existe su antigua cementera con residuos cancerígenos de amianto que nadie logra desmantelar. Está bien plagada de suciedad, accidentes mortales, delincuencia y contaminación grave para los 20.000 universitarios que la rodean y sus habitantes de San Vicente del Raspeig.

Cementera abandonada de Alicante

Amazon, Google o cualquier operador global de comercio online daría lo que fuera por ese terreno junto al aeropuerto y la autopista. Un enclave de lujo en el Sureste español.

Sería incluso el mecenas para satisfacer las intenciones de la Universidad de Alicante (UA) e impulsar su nuevo «campus de la innovación«.

¿Qué son 20 millones de euros para estos gigantes?

Pero no, a por la pasta del mercado que es más práctico y cortoplacista.

Pensar con mentalidad colaborativa y no destructiva. Esa es la nueva cultura del desarrollo sostenible y que los medios pueden promover con análisis más sopesados. Es hora de no depender contínuamente de la cantinela dialéctica política superficial.

S.O.S: Brecha digital y brecha profesional.

gonzalez.pacanowskiExcelente el análisis de diversos expertos sobre el «empoderamiento digital» y su brecha – con sus luces y sombras- que publica en su último número  la revista EPI.

Especialmente resulta inquietante la observación de uno de sus autores, Andreu Casero: » Aquellos que ocupan posiciones sociales privilegiadas, por su nivel educativo, y usan más internet, parten con ventaja frente a aquellos que no y, con ello, su preeminencia se refuerza».

El viejo tema de la «brecha digital» es tan antiguo como la capacidad adquisitiva y el acceso a la información, preocupación que existía en los inicios de la investigación en comunicación en Europa. Pero hoy, por la alfabetización y la potencia tecnológica, se hace más evidente.

La misma publicación ofrecía recientemente otro análisis espectacular a cargo de Jorge Serrano, sobre lo que evolucionará en el escenario mediático próximamente: auge de la inteligencia artificial, inmediatez, personalización, big data, internet de las cosas, y variedad de tipos y canales de interacción.

Bien, estos enfoques serios nos ayudan y son el mejor exponente que se puede encontrar desde el ámbito académico.

El problema está en que la basura informativa también crece exponencialmente, lo que unido a la brecha y la sofistificación tecnológica, sin olvidar el márketing y la manipulación, o el monopolismo googeliano,  nos sitúa en un presa de pantano a punto de resquebrajarse.

¿Quién pierde y gana? Una viñeta genial de Matt Wuerker pega una bofetada ninja a los medios, a los comunicadores, a las universidades, a los investigadores y a los predicadores de la ética profesional.

¿Sabremos si lo que leeremos mañana es publicidad, una noticia robot, una campaña SEO, un fake, o una estrategia de linchamiento digital?

Demasiados cambios en los modelos de comunicación tradicionales y demasiados actores interesados en aprovechar la pureza de la verdad.  El poder de la realidad está vigente. El reto será preservarlo antes de que otros la desnaturalicen.

Felicidades EPI.

Google: grandes búsquedas con pequeños trucos

El nivel CI2 sobre competencias informáticas que imparte la Universidad de Alicante tiene grandes aportaciones. Algunas de ellas son bien conocidas, pero otras pasan inadvertidas y tienen especial utilidad en las búsquedas de Google. Estas son sus aportaciones: Continuar leyendo «Google: grandes búsquedas con pequeños trucos»

¿Impondrá Facebook la publicidad en WhatsApp?

El fenómeno de la migración de los adolescentes al uso de aplicaciones rápidas como Twitter, Instagram, Pinterest, WhatsApp o Snapchat, en detrimento de Facebook, es un indicador claro de tres hechos entrelazados: «movilización» masiva del usuario, progresiva «nanosegmentación» de los colectivos online interconectados y rechazo al intrusismo publicitario. Pero todo podría cambiar con la compra de WhatsApp por Facebook en los próximos días Continuar leyendo «¿Impondrá Facebook la publicidad en WhatsApp?»