Una nueva alianza por un internet libre

La publicidad y el periodismo libre e independiente no puede seguir aceptando el chantaje de internet en manos hoy de una oligarquía empresarial. El todo vale en las redes sociales y en la web tiene que entrar en una etapa de autocontrol y tolerancia cero con la estafa, el crimen y la manipulación constante de las audiencias.

En el mismo reel de una red convive la información rigurosa y comprometida con la falsedad constante, la comunicación publicitaria de pago con el engaño y el trilerismo comercial.

Para ello es necesario que  los anunciantes y principales creadores de contenido se unan para impulsar un escenario legal y obligar tanto a las empresas como a las operadoras de telecomunicaciones a cambiar su hipocresía.

Los ingresos totales del mercado global de redes sociales superan los 300.000 millones de dólares anuales, de los cuales la publicidad representa aproximadamente el 87% de la participación total del negocio. Por lo tanto, hay posibilidad real de cambio si se actúa desde las organizaciones profesionales.

Por otro lado, para hacernos una idea de lo que se mueve en la práctica analicemos lo que representan los principales dinamizadores. Amazon: ingresos entre  los 691.300 a 716.900 millones de dólares. Alphabet (Google): ingresos cercanos a los 385.000 – 402.000 millones de dólares y una capitalización superior a los 4 billones de dólares. Apple: ingresos de. Microsoft: ingresos de 293.000 millones de dólares.

Una estocada del sector publicitario y editorial sería clave y daría en el blanco.

Mientras vemos una publicidad de Carolina Herrera, a continuación nos  exponemos a un live de personajes saqueadores de tiendas en Barcelona bajo la llamada de Blocus, la venta de un producto robado, colectivos que actúan con violencia en las calles y barbaridades de cualquier frívolo pseudointelectual a sueldo.

Estamos indefensos totalmente, y lo que es peor, la misma convivencia social está expuesta al dictado de cualquier agitador criminal con un mínimo de engagement.

Es el momento de decir basta desde los sectores profesionales implicados y luchar contra la impunidad, el enmascaramiento y el anonimato delincuente. Siempre los medios de comunicación, pese a sus limitaciones, han preservado un mínimo de garantías en su actividad  y existe un teléfono al que llamar y decidir retirar una campaña o denunciar un contenido. Sin embargo, las redes sociales no son de nadie y nadie es responsable de la difusión de su feed.

Ese estado salvaje de pistolerismo dialéctico, de amenaza y usurpación de identidades, ataques a la integridad de los individuos y constante atraco tiene que acabar para poder entrar en una etapa de respeto y veracidad mínimos.

Esa mentalidad se ha contagiado al día a día y el usuario que hoy simula ser un adalid de la moralidad en una red social, cambia de perfil y despacha su peor bilis en otra red satisfaciendo sus anhelos con sed de venganza. Estamos infectados.

Hay pasos que deberían darse inmediatamente. La obligación de identificación legal real de cada usuario, del mismo modo que se identifica una IP o la legalidad de un dominio, y la eliminación de todos los contenidos que lesionen abiertamente los derechos y supongan una amenaza violenta. Es responsabilidad de las redes y estamos hablando de nombres y apellidos:

Meta Platforms (dueña de Facebook, Instagram, WhatsApp y Threads): Mark Zuckerberg.

X Corp. (dueña de la red social X, antes Twitter): Elon Musk.

ByteDance (empresa matriz de TikTok): Shou Zi Chew.

Alphabet Inc. (empresa matriz de Google y YouTube): (CEO) Sundar Pichai  y Neal Mohan.

Sí, ellos son los que tienen que aceptar una nueva alianza en internet y sólo ellos tienen en sus manos la integridad y la salvaguarda de los valores que implica poner en manos de todos los individuos un arma de doble filo que hoy destruye más en vez de construir.

O matamos el virus de la red con una alianza internacional, o la red nos matará a todos a nivel global: Esclavitud o libertad.

 

redes e ingresos

La tasa Google y la cancerígena cementera de Alicante

Resultado de imagen de comercio electrónico 3 por ciento
La Tasa Google inflaciona todo el sector online

La tasa Google del tres por ciento, según el Gobierno actual, con un pellizco de 1.200 millones de euros es la que ayudará a pagar las pensiones, pero no los 120.000 euros de sueldo anual de los presidentes autonómicos.

Una injusticia para los pobres representantes del pueblo, que sin duda no regatean con otros impuestos más jugosos como el de sucesiones, dramáticos para la gente de la calle que se ve obligada a renunciar a la herencia del patrimonio familiar.

La realidad mediática siempre supera a la ficción. Las consecuencias directas de la tasa Google son la subida de precios del comercio online y la disminución de ingresos en el sector publicitario, puesto que encarecerá Adwords y reducirá las comisiones de Adsense. Obvio.

Esa tasa no la pagará Google, sino el comprador y el usuario de Google. Esta compañía lleva años ofreciendo gratuitamente los mejores servicios de la red y formación que más quisieran muchas universidades. Prepárese a pagar por Gmail o las llamadas de WhatsApp.

Facebook , Twitter o Uber tampoco se escapan.

El segundo gran perjudicado será Amazon, por las razones de comercio electrónico. Ni que decir tiene del efecto sobre todos los demás portales de comercio, intermediarios, logística y el consiguiente encarecimiento del comercio internacional. Lo dicho, hay mil impuestos que se pagan pero nadie sabe a cambio de qué.

El comercio electrónico es el presente y futuro laboral de cientos de españoles y marca la tendencia.

Universidades en vez de tasas

¿No sería más práctico ofrecer a las grandes tecnológicas de la comunicación la posibilidad de instalarse y solucionar problemas medioambientales históricos en vez de impulsar macro-micro-narcocasinos?

Por ejemplo, en Alicante existe su antigua cementera con residuos cancerígenos de amianto que nadie logra desmantelar. Está bien plagada de suciedad, accidentes mortales, delincuencia y contaminación grave para los 20.000 universitarios que la rodean y sus habitantes de San Vicente del Raspeig.

Cementera abandonada de Alicante

Amazon, Google o cualquier operador global de comercio online daría lo que fuera por ese terreno junto al aeropuerto y la autopista. Un enclave de lujo en el Sureste español.

Sería incluso el mecenas para satisfacer las intenciones de la Universidad de Alicante (UA) e impulsar su nuevo «campus de la innovación«.

¿Qué son 20 millones de euros para estos gigantes?

Pero no, a por la pasta del mercado que es más práctico y cortoplacista.

Pensar con mentalidad colaborativa y no destructiva. Esa es la nueva cultura del desarrollo sostenible y que los medios pueden promover con análisis más sopesados. Es hora de no depender contínuamente de la cantinela dialéctica política superficial.