Big data sanitario: superando el burro-móvil

Los burros sanitarios  fueron la solución a problemas de ambulancias en Mozambique: Gran logro.

También en ocasiones parece que vamos en la misma dirección en la e-salud de nuestra sociedad hiperinformada.

No hace mucho planteé un proyecto de App sanitaria para los usuarios del sistema público en la Generalitat Valenciana con grandes ventajas: reducción de esperas y colas, seguimiento y respuesta inmediata con el paciente, etc.

Igualmente lo hice para un proyecto que precisaba financiación de la UE. En el primer caso no hubo ni respuesta. En el segundo respondieron que no entraba en sus planes (sospechosamente, porque es una línea de desarrollo).

Ahora la encuesta de red.es refleja que la distancia entre el big data sanitario y la vida real supera a la de Murcia respecto a la de los exoplanetas.

Un App, algo tan sencillo, ¿es tan difícil de coordinar con la información clínica, asistencia y cuatro datos de tu enfermedad actualizados? ¿O será la pereza institucional? Se trata de llevar la web al móvil y añadir unas bases de datos que ya están estructuradas.

Proliferan Apps de especialidades muy meritorias, pero demasiado locales y desconectadas del sistema público global nacional y europeo. En consecuencia, inútiles.

El día que ese App compare objetivamente la eficacia de dos hospitales, de dos ambulatorios o simplemente de dos profesionales de la medicina, estaremos en condiciones de considerar que el big data en sanidad es útil realmente. Pero sobre todo, que pueda salvar vidas ¿Es éste el miedo?

Google Health desapareció porque había llegado demasiado pronto, o quizás demasiado lejos.


Posiblemente vuelve con otra filosofía, como ya es evidente. Esta vez nadie se podrá resistir a la tormenta Cloud del gigante tecnológico. Ya no es sólo fitness, también soluciones integrales.

Barreras legales dieron al traste con su desarrollo. A partir de ahora, ¿persistirá la desidia gubernamental?.

Según el último estudio “Who Uses Mobile Phone Health Apps and Does Use Matter? A Secondary Data Analytics Approach” publicado en el JMIR, los usos de las Apps están cambiando.

Los principales usuarios de aplicaciones de salud son individuos  jóvenes, con educación, excelente estado de salud e ingresos considerables. Aunque persisten las diferencias de género, la edad y el nivel educativo, el factor sociodemográfico es menos discriminador a la hora de utilizar los dispositivos móviles y el uso de aplicaciones. Cambiar la dieta y la actividad física son las funcionalidades más usadas, como señala la investigación.

También los más mayores comienzan a ser un colectivo esencial en el panorama de la usabilidad y la comunicación interpersonal, como indica el estudio publicado en Ámbitos de la Universidad de Sevilla.

Mientras algunas apps más del vulgo como Tinder o Wallapop demuestran que puedes contactar, geolocalizar y compartir las más profundas interioridades, no ocurre así en la medicina pública. Cuando te dan cita para el médico de familia estás curado, o simplemente has dejado de ser cotizante de la Seguridad Social.

Para el ministerio, (el español , por ejemplo) es posible que alguien pueda conocer tu estado de salud hackeando su web y un App, o adivinar el donante que hizo que nacieras. Eso es digno de proteger, o a lo mejor descubres tu mismo en  Wikihow cosas sorprendentes, o a través de tu ADN en Ancestry

Pero lo cierto es que en diez minutos en la sala de espera, más de veinte personas ya saben de que pié cojeo antes de escuchar mi nombre-dos-apellidos-dni por el altavoz, e incluso han creado un grupo de whatsapp de autoayuda. Después de media hora, igual lo han retuiteado poniendo un corazoncito en mi perfil de Facebook.

Intimidades hoy, las justas.

Salud!

 

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